lunes, 20 de febrero de 2012

Ciberbullying: El 44% de los escolares vascos ha acosado a compañeros.

Las nuevas tecnologías se han convertido en una herramienta habitual entre los menores para propagar comportamientos agresivos y repetidos hacia víctimas que no pueden defenderse, una forma de violencia conocida como ciberbullying. 
Un estudio realizado por expertos de la Universidad de Deusto revela que el 30% de los escolares vascos de entre 12 y 17 años ha sido víctima de algún episodio de 'ciberagresiones' y el 44% ha acosado alguna vez a un compañero a través de la red. La mayor parte de estas situaciones se produce entre los adolescentes de segundo y tercer curso de la ESO, a los 13, 14 o 15 años. Una de las formas más habituales de esta actitud consiste en enviar mensajes con insultos y amenazas, o grabar escenas humillantes y colgarlas en Internet, aunque la moda de usurpar la identidad de una persona para perjudicarle ha irrumpido con fuerza entre los menores.
La investigación se llevó a cabo con cerca de 1.500 alumnos de colegios vascos, de entre 12 y 17 años. La media de edad era de poco más de 14 años. Una veintena de especialistas de la Universidad de Deusto se desplazaron a los centros de enseñanza para que los estudiantes completaran una serie de cuestionarios. «En algunos centros comprobamos que cuando los escolares participaban en el trabajo se alborotaban con las preguntas. Los profesores nos contaron que habían tenido recientemente casos de ciberbullying y que estaban muy sensibilizados con el tema», comenta una de las responsables del proyecto, la profesora de Psicología Esther Calvete.
Estas actitudes violentas entre menores se llevan a cabo a través de correo electrónico, chats en Internet y redes sociales 'on-line' como Tuenti, Facebook o blogs personales. El informe concluye que hay más chicas entre las víctimas -un 38% frente a un 26%- y más chicos entre los agresores (47% frente a 43%). La conducta más frecuente de las consideradas como 'ciberbullying' -el 20% de los encuestados- es que el acosador denigre a un compañero mediante la propagación de rumores falsos, bromas o comentarios crueles para ponerle en ridículo o con la intención de dañar su reputación o las relaciones con sus amigos. En una proporción similar se registran los mensajes con insultos y amenazas.
Aislar a la víctima
Otra forma de maltrato psicológico que se ha registrado siempre en las aulas, la de marginar o aislar a un niño, también se repite mediante las nuevas tecnologías: un 20% de los estudiantes entrevistados relató que había apartado a algún compañero de modo intencionado de un grupo 'on-line'. No es una acción banal. Los adolescentes crean esos grupos para chatear y es su vía directa, y casi única ya, para quedar cuando quieren salir, para compartir diversiones o información sobre su vida o sus tareas de clase. El muchacho que se queda fuera de esa red está condenado al aislamiento social. Los agresores modernos lo saben bien.
Enviar amenazas e insultos por e-mail y mensajes de teléfono móvil también forma parte de este macabro uso de las nuevas tecnologías. Un 15% de los encuestados admite haber utilizado esas prácticas y muchas veces de forma anónima. Las peleas 'on-line', conocidas con la etiqueta de 'flaming', se desatan cuando el afectado se defiende, responde a los ataques y se cruzan mensajes electrónicos con un lenguaje hostil y vulgar.
Pero las 'ciberagresiones' que más huella emocional dejan entre estas jóvenes víctimas suelen ser en las que hay imágenes de por medio. Más de un 10% de los estudiantes de Secundaria ha grabado vídeos mientras sus cómplices obligaban a otro menor a hacer algo humillante y ridículo con el propósito de colgarlos en la red. También hay casos de adolescentes (un 8%) que roban imágenes de contenido sexual -o provocan esas escenas- para enviarlas al círculo de conocidos y hundir a la víctima.
Hay una modalidad más perversa de este macabro juego: cuando los agresores graban a una persona mientras le pegan, lo que se conoce como 'happy slapping'. Un 10% de los encuestados admite haber participado en este tipo de ataques físicos, que luego difunden a través de Internet con el fin de poner en ridículo a un compañero.
Usurpar la identidad
Aunque las chicas es más habitual que sean víctimas que acosadoras, hay un tipo de ciberacoso que ha irrumpido con fuerza y del que se han convertido en protagonistas: el robo de la identidad ('hacking'). Por ejemplo, en cuarto de Secundaria hay un 20% de muchachas que se ha hecho pasar por otra persona para enviar mensajes de e-mail en su nombre con el único propósito de perjudicarle. Los varones que practican el bullying a través de Internet son más aficionados a grabar agresiones físicas e imágenes humillantes de otros adolescentes, incluso de naturaleza sexual, y propagarlas por la red.
En total, un 30% de los alumnos que participaron en la investigación había sufrido alguna acción que podía considerarse 'ciberbullying'. Las secuelas psíquicas que sufren estos menores son muy fuertes. «Los afectados muestran un nivel mayor de depresión, una autoestima menor y se consideran ya víctimas de maltrato», comenta Esther Calvete. Los escolares que han padecido estos ataques a través de la red suelen convertirse después en acosadores. «Justifican lo que hacen. Cuando les preguntas: '¿por qué haces eso?', te responden que es normal o que la víctima se lo merece. Llegan a verlo como algo aceptado, habitual», explica la psicóloga de Deusto.
Grabar a los compañeros cambiándose en el vestuario para colgarlo en la red.
Los escolares que han participado en el estudio sobre el 'ciberbullying' en Euskadi describían en los cuestionarios algunas de las situaciones de las que han sido víctimas o que han protagonizado. Entre estas grabaciones que luego servían para humillar a un compañero figuraban las escenas 'robadas' en un vestuario del colegio mientras un grupo de escolares se cambiaba. Otros vídeos recogían a adolescentes bañándose desnudos en el río o a chavales bailando de forma ridícula, unas imágenes que eran utilizadas para provocar las burlas del resto del círculo de conocidos. 
No hace falta que los planes sean sofisticados. Con que un compañero difunda una fotografía de otro en la que sale mal -o que ha sido tratada para ridicularizar su aspecto- es suficiente para causar daño, ya que su difusión se multiplica en pocos segundos, y provoca comentarios y bromas crueles en el grupo de chateo.
Los alumnos de Secundaria relatan también algunas situaciones en las que los 'ciberagresores' preparan bromas pesadas para recogerlas con la cámara del móvil. Uno de los escolares recuerda que le cortaron la pata de una silla para que se cayera al sentarse y poder grabarlo. Otro de los adolescentes detalló que «se hizo cantar a una persona de forma ridícula» con el único propósito de difundir las imágenes y reirse de él.
En el informe se hace referencia también a vídeos de agresiones físicas. Casi un 10% de los cerca de 1.500 alumnos que respondieron a los cuestionarios comentaron que en alguna ocasión les habían golpeado mientras recogían la escena con una cámara. Uno de ellos reconocía haber dado «patadas» a un compañero «mientras le filmaba». En otra ocasión, habían recogido con un móvil la agresión a un vagabundo en la calle.(FUENTE: EL CORREO).

viernes, 17 de febrero de 2012

La Camorra quería los ayuntamientos de Tenerife.

¿A qué abogado quieren que llamemos?», preguntaron los agentes a los detenidos de la «operación Pozzaro» en Tenerife. Los mafiosos no dudaron: «Al nuestro, a Domenico de Giorgio». «Ah, pues aquí lo tienen. Está en la habitación de al lado, arrestado como ustedes por blanquear dinero para la Camorra», respondió con sorna uno de los investigadores. Domenico de Giorgio intentó ser político en las pasadas municipales. Se apuntó a las listas del PP de Adeje (Tenerife), pero al final se cayó, no está claro si porque decidió retirarse a iniciativa propia o porque los populares se enteraron de sus amistades con los camorristas napolitanos del «clan Nuvoletta». Llegaron a organizar una convención del PP en el complejo «Marina Palace», el eje de los negocios mafiosos.
«Los camorristas querían meterse en los ayuntamientos para tener acceso a las licencias y a la vida pública, tal y como hacen en su territorio donde lo controlan todo», explican fuentes de la investigación. Las intervenciones telefónicas lo atestiguan. Cuando se produjo ese movimiento, en marzo pasado, se desató el nerviosismo. No se ha podido probar si la orden llegó expresamente de los jefes en Italia, pero la Mafia había estado a un paso de entrar en la política municipal. Ni más ni menos que los métodos italianos trasladados a Tenerife.

«No salió la jugada»

Al no conseguir su objetivo, De Giorgio perdió nivel y poder en el grupo. Casi le dieron la espalda. «Los jefes lo veían como un medio útil. Bien relacionado con políticos locales y además abogado, pero no salió la jugada», señalan los investigadores. Con todo, el abogado italiano es una pieza más en la estructura desmantelada por Policía y Guardia Civil desde el pasado octubre, cuando arrestaron a catorce camorristas en Tenerife. El último en caer ha sido Pietro Nocera, el jefe financiero del «clan Nuvoletta», uno de los principales de la Camorra napolitana. Nocera quería dar la bienvenida a 2012 fuera de Italia. El 28 de diciembre acudió a una comisaría de Marano para hacerse el pasaporte y allí mismo le colocaron las esposas. La Audiencia Nacional española lo reclamaba como el cerebro económico del clan.
El capo se había librado de la «operación Pozzaro», que el pasado 18 de noviembre apartó de la circulación a destacados miembros de las familias Nuvoletta y Polverino, asentadas en Tenerife. Los municipios de Adeje y Arona eran su retiro dorado y su cuartel general para blanquear millones de euros a través de la especulación inmobiliaria, la venta de barcos y últimamente el ocio, desde restaurantes hasta un reciente prostíbulo, bautizado como «Bugatti».
El entramado societario alcanza a una treintena de empresas, aunque el núcleo gira en torno a una decena. Al frente del negocio estaba el viejo camorrista Giuseppe Felaco, que ya había saldado sus cuentas de sangre en Italia y se había retirado a gestionar patrimonio a Tenerife para los clanes napolitanos. El 18 de octubre, después de casi un año tras ellos, más de dos centenares de agentes de Policía y Guardia Civil pusieron patas arriba el complejo turístico y residencial «Marina Palace» en Adeje, unos 5.000 apartamentos construidos por Felaco en 2001.
Catorce detenidos (doce italianos, un marroquí y una británica, amante de uno de los jefes), cuentas corrientes embargadas, veintisiete coches intervenidos, la mayoría de lujo, y siete barcos son los números de «Pozzaro». España ya había arrestado a muchos mafiosos italianos, pero era la primera vez que dirigía desde aquí una operación, gracias a un acuerdo firmado entre la Fiscalía contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada y la Dirección Antimafia Italiana. Casi diez meses de pinchazos telefónicos, ordenados por el Juzgado número 6 de la Audiencia Nacional, eran hasta ahora algo inusual.
Cierto que estas intervenciones no sirvieron de gran ayuda. Los camorristas eran amigos y se veían casi a diario, de forma que no necesitaban el teléfono. Cuando hablaban desde la «tierra de los toros» —como llaman a España— con los «inversores» italianos solo se deslizaba información de trámite, alguna referencia al «clan Nuvoletta» y poco más. «Con este sigilo, meterse en su mundo cerrado, casi de claustro en torno al Marina Palace, resultaba una temeridad a priori», analiza uno de los investigadores.
Los camorristas detenidos tenían el vínculo del dinero y la sangre. Giussepe Felaco, el constructor del complejo, era el jefe actual. Miembro de la familia Nuvoletta a través de su mujer María Miccelino, se había instalado en el «Marina Palace» con sus dos hombres de confianza: Ricardo Capazzo y Mario Varriales.

«Hombres de fuego»

Los tres «hombres de fuego», asesinos en su juventud, gozaban de la confianza del clan y dirigían las inversiones: construcción, compraventa y alquiler de terrenos e inmuebles destinados a lavar dinero en Tenerife de los clanes «Nuvoletta» y «Polverino». Sus hijos Luigi Felaco, Alexandro Capazzo y Stefano Varriales, también asentados en Adeje, estaban llamados a seguir su mandato, sobre todo el primero, que logró escapar de la operación y está en busca y captura.
Felaco había sucedido al frente del clan a Armando Orlando, ahora detenido, cuyas inversiones no gustaron a los jefes italianos. Pero Orlando continuaba en Tenerife ligado al clan y controlando a su vez a su sucesor por orden del financiero Pietro Nocera. «No se entiende el funcionamiento de este holding criminal y empresarial sin esos lazos de sangre que ellos llevan a gala», explica un comandante de la Guardia Civil. Felaco, Orlando y Nocera ya habían sido detenidos en España en la pasada década por reclamación de Italia, pero estaban en libertad.
A mediados del año pasado, los investigadores se enteraron de que el jefe, Giuseppe Felaco, tenía cáncer. Su estado se agravó después del verano. Apenas podía hacerse cargo ya de los negocios. Aún era pronto para tirar de la operación y le dejaron marchar. Tras despedirse de su amante, la británica Sily R., Felaco viajó a su mansión del lago Como, cerca de la de George Cloney y otros potentados. De allí, a su casa de Marano, pegado a su querido Nápoles y a su esposa de toda la vida, una «Nuvoletta» de sangre.
Unos días después de que los investigadores arrestaran a su gente en Tenerife, los carabinieri se presentaron en su retiro y le informaron de que estaba en arresto domiciliario. No hubo tiempo ni de hablar con él. Poco antes de que el juez y un comisario fueran a interrogarlo, Felaco, el hombre de fuego, el jefe de los camorristas de Tenerife, murió devorado por la enfermedad. Su hijo está huido y sus socios y amigos con los que compartía vida, delincuencia, mesa y mantel en cárceles españolas. En su comunidad de viviendas, en Adeje, deben 40.000 euros de recibos de agua. (FUENTE: EL PAÍS).

jueves, 16 de febrero de 2012

Elaboran una guía judicial de buenas prácticas para grandes catástrofes.

Los terremotos que devastaron Lorca el 11 de mayo y la reacción de la Administración de Justicia ante la tragedia ha inspirado el ´Protocolo de actuación judicial para supuestos de grandes catástrofes´ que ha elaborado el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) como una guía de buenas prácticas ante situaciones de calamidad.
El protocolo, según Claro José Fernández, vocal del CGPJ, «pretende garantizar la continuidad de la administración de Justicia en circunstancias catastróficas cualquiera que sea su origen y alcance». En el caso de producirse víctimas, añadió, «se activaría el protocolo nacional de actuación médico-forense y de policía científica». El plan también incluye la creación de la Comisión Judicial de Crisis, que formará los equipos de guardia para garantizar el normal funcionamiento del juzgado de guardia.
El documento regula cuestiones como la toma de decisiones respecto a la identificación y levantamiento de cadáveres, los casos de muerte violenta, las inspecciones oculares, la forma de arbitrar las normas de reparto para liberar a los juzgados de instrucción o el decreto de suspensión temporal de los plazos procesales o la revisión técnica de las dependencias judiciales.

Eliminan los juzgados mixtos
El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Murcia ha acordado la eliminación de los juzgados mixtos en el partido judicial de Lorca y la separación de las jurisdicciones de Primera Instancia de las de Instrucción en juzgados independientes. A partir de ahora habrá que determinar el número de juzgados de instrucción pero, sobre todo, el objetivo es el de conseguir una justicia de mayor calidad, según indicó el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, Juan Martínez Moya.
Actualmente, según el presidente del TSJ, hay siete juzgados de primera instancia e instrucción, dos juzgados de lo penal y un servicio común de actos de comunicación y «a partir de ahora hay que determinar cuántos juzgados habrá de instrucción, si tres o cuatro de primera instancia, pero en la propuesta del estudio se incluye la necesidad de contar con un juzgado de primera instancia más, con lo cual en lugar de siete habría ocho, además de cinco civiles y tres juzgados de instrucción».
El Ministerio de Justicia es el que tiene que autorizar esta separación de jurisdicciones sobre los datos expuestos por el TSJ. (FUENTE: LA OPINIÓN DE MURCIA).

miércoles, 15 de febrero de 2012

Culmina la exhumación de las '17 rosas de Guillena'

Los arqueólogos que trabajan en el cementerio del municipio sevillano de Gerena para extraer los restos de los cuerpos de las denominadas 17 rosas de Guillena -mujeres asesinadas en noviembre de 1937- han culminado este viernes las labores de retirada.

Según han informado fuentes de la Consejería de Gobernación y Justicia, ahora, cumpliendo la cadena de custodia, responsabilizada la alcaldesa gerenera, Margarita Gutiérrez, y con supervisión del Comisariado, comenzarán las labores del antropólogo forense y el laboratorio para la identificación genética, así como también se tapará la excavación para que se vuelva a tener acceso a los nichos contiguos a la fosa.

Según ya explicó el arqueólogo Juan Luis Castro, los restos presentan evidencias de "violencia extrema", entre los que se encuentra un cráneo con dos tiros, además de numerosas fracturas. A finales de la pasada semana ya se habían localizado los restos de 15 mujeres. La exhumación, según el arqueólogo, ha permitido encontrar bastantes evidencias de "violencia extrema", con fragmentos de casquillos y balas o un cráneo con tiros en la nuca, además de numerosas fracturas "que habrá que estudiar con detalle", indicó Castro, que asegura que se han encontrado igualmente objetos personales como un monedero, un peine, pendientes, un anillo u horquillas.

Tras la exhumación, ahora se realizará un estudio antropológico de laboratorio para avanzar en encajar a cada persona con su esqueleto atendiendo a la edad o a posibles rasgos o enfermedades, entre otros, a través de unas pruebas que cuenta con un margen de error de cuatro años. A continuación, se verificarán esos nombres y cuerpos mediante unas pruebas de ADN, que se realizarán en un laboratorio de Bollullos de la Mitación. "Es muy importante que se ponga en valor lo que se está haciendo aquí para que se acepte paulatinamente y de manera natural y se reconozca que las evidencias halladas constituyen pruebas de un crimen de lesa humanidad, que no prescribe", sentenció.

Según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica 19 Mujeres de Guillena, la mayoría de los hombres habían huido de Guillena en julio de 1936, de los que algunos fueron detenidos y fusilados por aplicación del bando de guerra, mientras que otros llegaron a Madrid, donde se alistaron en el ejército republicano. "Las mujeres, sin embargo, se quedaron en el pueblo conviviendo con el miedo, el hambre y las desesperación de la represión que desde los primeros momentos se instauraron en Guillena", se añade, tras asegurar que 19 vecinas de este pueblo fueron detenidas a principios de septiembre de 1937 "por el único motivo de ser hijas, hermanas o viudas de rojos", de las que dos recibieron indulto, mientras que las otras 17 fueron fusiladas a primeros de noviembre de 1937 en el cementerio de Gerena.

La localidad de Guillena concedió el título de Hijas Predilectas de la Villa a estas mujeres, asesinadas en noviembre de 1937, y cuyos nombre son Eulogia Alanís García, Ana María Fernández Ventura, Antonia Ferrer Moreno, Granada Garzón de la Hera, Granada Hidalgo Garzón, Natividad León Hidalgo, Rosario León Hidalgo, Manuela Liánez González, Trinidad López Cabeza, Ramona Manchón Merino, Manuela Méndez Jiménez, Ramona Navarro Ibáñez, Dolores Palacios García, Josefa Peinado López, Tomasa Peinado López, Ramona Puntas Lorenzo y Manuela Sánchez Gandullo.

(FUENTE: DIARIO DE SEVILLA).

martes, 14 de febrero de 2012

Siete de cada cien adolescentes vascos reconocen haber pegado a sus padres.

Las agresiones de los hijos a los padres ganan terreno dentro de la dramática estadística de la violencia en el seno de las familias. Un 7,2% de adolescentes vascos de entre 14 y 18 años reconoce haber pegado, al menos en una ocasión, a su madre o a su padre y el 2,5% confiesa haber cometido entre 3 y 5 agresiones físicas contra alguno de sus progenitores en el último año. Son los resultados de un estudio realizado por un equipo de la Universidad de Deusto, que dibuja el perfil de estos chavales y los motivos de su actitud: han sido educados en un ambiente muy permisivo o son víctimas y testigos de otros tipos de maltrato en su hogar.
Los ataques verbales son, tristemente, muy frecuentes. Casi siete de cada diez chicos y chicas admiten haber insultado o amenazado a sus padres. Las agresiones verbales son más habituales contra las madres. Sin embargo, entre los ataques físicos no hay apenas diferencias: los hijos pegan -bofetadas, puñetazos o golpes con objetos contundentes- en la misma proporción a ambos progenitores, señala el informe. Las jóvenes protagonizan más casos de ataques verbales, y entre los muchachos hay un número mayor de sucesos de violencia física.
El estudio dirigido por la profesora Esther Calvete -que acaba de recibir el premio de Investigación UD-Banco de Santander-, trata de responder a una pregunta: ¿qué lleva a los menores a pegar a sus padres? «El objetivo es poder buscar estrategias de prevención y fijar los factores de riesgo», señala esta experta en psicología.
En la investigación participaron casi 1.500 adolescentes de entre 14 y 18 años de colegios vascos, que ofrecieron testimonios personales. Los datos fueron completados con los de menores acogidos en programas especializados en violencia paterno-filial de la Diputación de Bizkaia. Los técnicos que colaboraron en el proyecto se entrevistaron también con parejas afectadas y que recibían tratamiento en la asociación Euskarri de terapia familiar.
El trabajo confirma lo que ya apuntan las denuncias recogidas por la Fiscalía vasca en los últimos años: «el incremento de las agresiones de hijos a padres», apunta la docente. Sin embargo, su investigación se centra en detectar las causas que llevan a un menor a ejercer la violencia contra sus padres.
El equipo de Esther Calvete describe dos tipos de familias en las que se crían estos pequeños maltratadores. «En esos hogares el conflicto entre los padres es habitual. El menor puede haber sido maltratado directamente por sus progenitores o haber sido testigo de la violencia ejercida contra su madre. Cuando llegan a la adolescencia ese niño imita esa conducta y la dirige contra sus padres», destaca.
Familias muy permisivas
Pero lo que más ha crecido en los últimos años son las agresiones protagonizadas por adolescentes que han sido criados en un ambiente de permisividad. «Los padres no saben poner límites a la conducta de sus hijos. Los chavales han aprendido a conseguir todo lo que quieren y no tienen tolerancia a las frustraciones habituales de la vida», destaca el estudio. Algunas de las madres relataban que cuando llegaban cansadas a casa no tenían fuerzas para discutir con sus hijos y era más sencillo darles todo lo que pedían. Coincidían en la ausencia de la figura paterna en la labor de educación.
En algún momento de su adolescencia, estos chavales 'de riesgo' comienzan a relacionarse con otros menores con problemas de alcohol y drogas e, incluso, que ya han cometido delitos. Y el desastre se completa. El estudio ha revelado que no hay diferencias entre familias de diferentes niveles socioeconómicos ni tampoco hay relación con los estudios de los padres.
El equipo de la Universidad de Deusto realiza en la actualidad un trabajo con 2.000 escolares de 14 años, en un proyecto subvencionado por el Gobierno vasco y la Diputación de Bizkaia. Los expertos harán un seguimiento de los adolescentes durante cuatro años para tratar de detectar en qué momento y a partir de qué circunstancias comienzan a surgir sus conductas violentas y poder así elaborar estrategias preventivas. (FUENTE: EL CORREO).

lunes, 13 de febrero de 2012

Renuncia la juez forense de Amy Winehouse al ser cuestionada su capacidad.

La juez Suzanne Greenaway dirigió la investigación sobre los motivos de la muerte de la famosa artista, de 27 años de edad, después de que fuera encontrada sin vida en su piso del norte de Londres el pasado 23 de julio. En sus conclusiones establece que la cantante tenía al morir, una dosis de alcohol cinco veces superior a la permitida para conducir, no encontrando rastro de '"sustancias ilegales' en su cuerpo. El veredicto dice que la muerte fue 'accidental', basándose en que 'una cantidad tan elevada de alcohol en su cuerpo pudo hacerla dejar de respirar y entrar en coma.

Greenaway no cumplía con los cinco años de registro como abogada en el Reino Unido, como exige la ley, después de haber ejercido su profesión durante una década en su país natal, Australia. Además de haber designado a su marido, el juez forense Andrew Reid, como ayudante adjunto a juez forense en el año 2009.

Los familiares de Amy están siendo 'asesorados' sobre las posibles implicaciones. Por su parte, Reid sostuvo que todas las investigaciones relativas a la muerte de la cantante 'fueron llevadas a cabo de forma correcta' aunque se ofreció a gestionar de nuevo esas pesquisas 'si quieren los familiares de la fallecida'.  La Oficina de Quejas Judiciales ha abierto una investigación sobre la conducta del letrado.

viernes, 10 de febrero de 2012

Policía Municipal apaleado: "El chaleco nos protegió de los golpes".

Uno de los agentes apaleados en Rekalde relata que los agresores les dieron «patadas, puñetazos y pisotones

Llevo tres semanas con ibuprofeno». Los dos policías municipales de Bilbao apaleados el pasado 12 de enero en Rekalde siguen de baja. Uno de ellos, el más grave, ha comenzado a hacer rehabilitación; el otro espera a que la mutua le dé cita con el fisioterapeuta. De los golpes, sufrió «micro-roturas musculares que se han convertido en contracturas. No me puedo mover». En una conversación telefónica con este periódico, este segundo agente, que prefiere preservar su identidad para no preocupar a su familia, relata cómo los agresores -cinco, según él- reaccionaron de forma «imprevisible». «Mi compañero les avisó para no tenerles que denunciar», explica, pero «nos dieron una paliza de las de toda la vida, con patadas, puñetazos y pisotones».

Los dos policías, ambos de 29 años, forman pareja profesional desde hace seis años. Hasta hicieron juntos las prácticas. No era su primera «mala experiencia». «Ha habido unas cuantas, pero ninguna con tanta repercusión». Como patrulleros han sufrido intentos de agresión con arma blanca, atropellos... «También me han agujereado el guante con un destornillador», rememora. «Me preocupa que se ponga de moda pegar al policía porque sale barato». El ataque en Rekalde les pilló por sorpresa. «Se supone que tienes que estar siempre alerta, pero quién se esperaba que un jueves a las nueve de la mañana alguien reaccionase así. No la pudimos repeler». Tampoco fueron conscientes de «la magnitud hasta que nos vimos magullados; mi compañero no sabía que le habían pegado entre tres hasta que se lo dije yo, él creía que era sólo uno».
La patrulla tenía como misión esa mañana «librar las zonas de carga y descarga» en Rekalde. En el cruce de la calle Anboto con Esperanto vieron un 'Volkswagen Golf' estacionado en una de ellas con su conductor en el interior. Se pusieron a su altura. Él conducía. Su compañero, que iba de copiloto, bajó la ventanilla e indicó al infractor que «si no estaba descargando, retirara el vehículo. El trato fue super correcto». Justo en ese punto hay un supermercado y una furgoneta de reparto tenía las puertas abiertas. El transportista, al ver el aparcamiento ocupado, «nos echó una mirada...», recuerda. El conductor del 'Golf' «puso cara desafiante y contestó de mala manera», pero quitó el coche. Los policías fueron a una calle próxima a denunciar a otro vehículo mal estacionado. Después, tuvieron que regresar por la misma calle Anboto, de dirección obligatoria. Esta vez, el 'Golf' estaba aparcado enfrente, ocupando un carril de circulación. Mientras él fue a buscar un lugar donde el coche-patrulla no molestara, su compañero se apeó y se dirigió de nuevo al automovilista, de 27 años, que estaba acompañado por otras cuatro personas, algunos de ellos hermanos suyos. «Le dijo que o quitaba el coche o le denunciaba, ya con otro tono, pero sólo avisando, y entonces empezó a pegarle puños. Mi compañero se quedó medio grogui». El agente no llegó a caer al suelo, y «automáticamente otros dos empezaron a darle puñetazos muy fuertes mientras él se agachaba para intentar evitarlos». Salió en su defensa. «Fui a por el que tenía más cerca e intenté separarle, pero uno me agarró y me dio un puño en la boca que me rompió el labio, escupía sangre. Caí y me pisaron en el hombro, esa ha sido mi peor lesión». En varias ocasiones intentó avisar por emisora de lo que estaba ocurriendo, pero no podía. A duras penas logró pedir «¡apoyo!» y pronunciar el nombre de la calle en la que estaban.
Derribado en el suelo, el agente veía cómo a su compañero seguían apaleándole. Le habían arrebatado la porra y uno de ellos gritaba «¡quítasela, quítasela!», mientras otro intentaba sacar de la funda el arma reglamentaria del policía. «Esa escena se me ha quedado grabada. Saqué mi porra y empecé a dar golpes en un acto desesperado para que no le quitaran el arma; igual no tenían intención de hacer nada, pero nunca se sabe». En ese momento, el agente temía por su integridad física y la de su compañero y también porque estaban en un lugar público, donde cualquiera podía ser alcanzado.
 
«La adrenalina lo cura todo»
Se produjo entonces un punto de inflexión. «Pensaba los pasos que tenía que dar para sacar el arma, no la tengo alimentada (preparada para disparar) ni tampoco mi compañero. Aunque tardas más en reaccionar, es una decisión personal». El otro guardia logró quitarse de encima a uno, desenfundó la 'Sig Sauer' y «apuntó al suelo». Sirvió para que los individuos desistieran. Los policías redujeron a dos agresores y los introdujeron en un taller, algo que después han valorado como un «error, porque podían haber cogido cualquier herramienta y usarla como arma».
Entonces, apareció su ángel de la guarda. «Un escolta privado nos dijo que si necesitábamos ayuda y le contesté: '¡por favor!'». Una vigilante de la OTA que dio la voz de alarma y un cabo de la Policía Municipal, que fue el primero en llegar, también colaboraron para que la agresión no terminara de la peor manera. «Si no es por los chalecos antibala que los dos llevábamos, nos hubiesen roto las costillas. Nos protegieron de los golpes».
Él salió en busca del tercer implicado y un cuarto se presentó al día siguiente en el juzgado. Pese a la brutal agresión, «la adrenalina te cura todo». Los dos agentes se montaron en el coche patrulla y trasladaron a uno de los detenidos, el conductor infractor, a la comisaría de Garellano. «Si puedo conducir, puedo llevar a alguien atrás», pensó.
Visto desde la distancia, «no fuimos conscientes, en una intervención así de tensa se forma el efecto túnel, te aíslas de todo y sólo te centras en lo más peligroso para ti». Al verse las magulladuras, se fueron a la mutua. Después, los dos agentes se han sentido «arropados». El alcalde, Iñaki Azkuna, les recibió en su despacho y asociaciones de vecinos les han mandado cartas de apoyo. No obstante, asume como policía que «esto nos puede ocurrir, por algo llevamos un arma» y tiene «ganas de volver a trabajar; para quitármelo de la cabeza. Lo peor no son los golpes, sino el coco». (FUENTE: EL CORREO).