viernes, 1 de junio de 2012

Tecnología forense para reconocer rostros en obras de arte.

Desde el 1 de junio, el mundo estará un poco más cerca de conocer los enigmas que se esconden tras los rostros de obras de arte como el Retrato desconocido, posiblemente del duque de Monmouth, La joven de la perla de Johannes Vermeer, o el Retrato de personaje desconocido, de Alberto Durero. Esa es la fecha que el profesor de arte medieval de la Universidad Riverside de California Conrad Rudolph y su equipo han elegido para poner en marcha el proyecto FACES, que consiste en aplicar la tecnología forense de reconocimiento facial al arte. “Se trata de prospectar los límites de los programas que ya existen”, señala Rudolph. Esto es: su equipo va a hacer uso de las mismas técnicas que utiliza la policía para comparar dos imágenes y ver si pertenecen a la misma persona, para dilucidar si también se pueden aplicar a los retratos históricos. “Aún no sabemos hasta dónde se puede llegar”, puntualiza.


Retrato reconocido del Duke de Monmouth, que se comparará con el retrato dubitado (tumbado en la cama).
Lo que sí da por seguro es que se encontrarán con obstáculos. “Reconocer el rostro de una persona ya es de por sí complicado, porque el tiempo pasa y las facciones cambian, y además, hay otras cuestiones que alteran la apariencia, como el vello facial, las expresiones, la pose o la iluminación, por ejemplo”. Si lo que se quiere comparar son dos cuadros, se suma además la problemática de la interpretación del artista: “Muchas veces se intenta representar a la persona más guapa, más joven…”, explica Rudolph, que cuenta que se le ocurrió la idea al oír sobre la tecnología forense en las noticias.
El objetivo del proyecto, en cualquier caso, trasciende el simple hecho de satisfacer la curiosidad que despierta el no saber quién es el retratado. “Lo que se conseguiría es restaurar documentos históricos. Esa gente que ahora ha caído en el olvido fue importante en su día, y restablecer su identidad supondría entender un poco más la historia”. Tras la financiación del proyecto se encuentra el Fondo Nacional de EE UU para las Humanidades, que les ha concedido una beca de 25.000 dólares (cerca de 20.000 euros).
Para empezar, el equipo, compuesto por historiadores del arte e ingenieros electrónicos, tomará una máscara mortuoria (que representa fielmente los rasgos, pues se crea directamente sobre el rostro del fallecido) para compararla con un retrato tridimensional, como un busto o una escultura, del que se conozca la identidad del retratado, para comprobar si la tecnología funciona o no. "Es igual que con las huellas dactilares”, ilustra el profesor, “para que te puedan decir algo, necesitas compararlas con otras huellas, y para eso tienes que crear una base de datos, que es lo que vamos a hacer nosotros también”.


Busto de Lorenzo de Médici
En una segunda fase, se cotejarán dos bustos de un mismo individuo realizados en una época concreta de su vida por un solo artista, y si la máquina sigue reconociendo que pertenecen a la misma persona, probarán con dos bustos realizados en distintos momentos, para averiguar si el programa también es capaz de comprender que se trata de la misma persona, solo que más joven o más mayor. Si todo esto funciona, entonces darán el salto a las pinturas e intentarán contrastar obras de diferentes autores, y en diversos momentos de la existencia del retratado.


Máscara mortuoria de Lorenzo de Médici
“La tecnología nunca te va a decir que se trata de esta o la otra persona, pero te da pistas”, señala Rudolph. “Al final, es siempre el ojo humano el que tiene que tomar la decisión final”. Como punto de partida, además del posible retrato del duque de Monmouth, el equipo ya tiene en mente otras obras de arte a las que intentarán poner nombre, como un retrato desconocido de la National Portrait Gallery, que compararán con un busto de Lorenzo de Médici y con su máscara mortuoria para decidir si el cuadro representa al mecenas del Renacimiento. Otras identidades envueltas en misterio, como por ejemplo la del Caballero de la mano en el pecho de El Greco, quizá sean más difíciles de averiguar. “Ante todo necesitamos que sean representaciones realistas, y El Greco pintaba en gran medida de manera abstracta”. Quizá cuando mejore la técnica... (FUENTE: EL PAÍS).

jueves, 31 de mayo de 2012

La Audiencia reabre por segunda vez el caso del espionaje del Gobierno Aguirre.

La Audiencia Provincial de Madrid ha reabierto por segunda vez en 14 meses la causa contra agentes de la Comunidad de Madrid que espiaron a dos cargos del PP —Alfredo Prada, entonces vicepresidente autonómico, y Manuel Cobo, entonces vicealcalde de Madrid—, ambos adversarios de Esperanza Aguirre dentro del partido en la época en que fueron seguidos por al menos tres ex guardias civiles y un ex policía nacional. La Audiencia sostiene que el caso tiene que llegar a juicio mientras que la instructora ya lo ha archivado dos veces.
Las tareas de espionaje político investigadas por la juez se reflejaron en unos partes mecanografiados sobre los que un empleado público de la Comunidad de Madrid escribió distintas anotaciones, según acreditó un informe pericial caligráfico encargado por la juez. El espionaje político tuvo lugar, al menos, entre abril y mayo de 2008, cuando el PP nacional dirimía si el liderazgo seguía en manos de Mariano Rajoy o pasaba a manos de Esperanza Aguirre. Tanto Cobo como Prada, los dos espiados, forman hoy parte de la dirección nacional del PP. Prada fue destituido como vicepresidente autonómico unos meses después de sufrir el espionaje.
Pese a que la investigación recabó numerosas pruebas de los seguimientos a Prada y Cobo, tanto en lugares de trabajo como en actos privados, y que los partes del espionaje recogían notas manuscritas de un empleado público de la Comunidad de Madrid, la juez del caso, Carmen Valcarce, decidió archivar la causa, en la que estaban imputados hasta tres ex guardias civiles fichados por el entonces consejero de Interior, Francisco Granados, un empleado público de la dirección de Seguridad y el ex director general de Seguridad, Sergio Gamón, fichado en su día por la presidenta de la Comunidad de Madrid.
La Audiencia de Madrid ordenó en marzo de 2011 a la juez reabrir el caso, al encontrar “indicios suficientes de la comisión de un delito de malversación de caudales públicos”. Con fondos de la Comunidad de Madrid, según los argumentos de la Audiencia Provincial, se pagaron servicios de espionaje a dos cargos políticos del PP. La juez consideraba imposible calcular el dinero malversado, mientras la Audiencia le explicaba cómo podía descubrir la cifra.
Pese a ello, la juez volvió a archivar en febrero de 2012 la causa, tras algunas diligencias menores, con el argumento de que no era posible concluir que los vehículos o teléfonos relacionados hubieran sido utilizados en los presuntos seguimientos, pese a que todos los informes policiales y periciales así lo concluían de manera determinante.
En el auto de este jueves, la Audiencia vuelve a insistir: “Existen indicios suficientes de delito [de malversación de caudales públicos] (...) basados en las declaraciones de los tres asesores imputados, por su ausencia de credibilidad, en que los seguimientos no se compadecen con la idea de reforzamiento de la seguridad ordinaria, en la pericial caligráfica que considera a [José Manuel] Pinto [empleado autonómico] autor de las anotaciones manuscritas que aparecen en algunos de los partes de seguimiento, en las declaraciones de los asesores que ponen de relieve que recibían instrucciones de Sergio Gamón, y en que los cinco imputados son funcionarios teniendo a su disposición teléfonos móviles, vehículos, combustible además de gozar de una nómina mensual durante el tiempo que se realizaron los seguimientos”.
Desde que estalló el escándalo del espionaje político en la Comunidad de Madrid, el Gobierno de Esperanza Aguirre, que negó los hechos en todo momento y lo sigue haciendo, ha defenestrado a algunos de los principales sospechosos. Sergio Gamón, al que Aguirre fichó como director general de Seguridad Ciudadana cuando estaba casado con su secretaria, dimitió de su cargo un año y medio después de estallar el escándalo.
Aguirre forzó esa decisión cuando la ex mujer de Gamón denunció que su marido hablaba con Ignacio González, vicepresidente autonómico, sobre los seguimientos a los cargos del PP. La mujer también fue despedida como secretaria en Telemadrid.
Francisco Granados, consejero de Interior que fichó a los tres ex guardias civiles que se encargaron de seguir día y noche a Prada, y en menor medida a Cobo, durante al menos dos meses, también fue defenestrado de su cargo en la Comunidad de Madrid y, posteriormente, de la secretaría general del PP de Madrid. Ignacio González, sospechoso porque le citó expresamente la mujer de Gamón como el interlocutor de su marido para los seguimientos, permanece en el cargo y muy reforzado tras ser elegido secretario general del PP de Madrid. (FUENTE: EL PAÍS).

miércoles, 30 de mayo de 2012

La Jenifer en el bazar chino: «Teniu espelmes d'aniversari?».

Al contrario de lo que se suele pensar, los grandes conflictos lingüísticos no es en las altas esferas donde se dan ni tienen forma de intenso debate sociolingüístico. Lo más habitual es que se concentren en breves instantes de la vida cotidiana y se resuelvan sin muchos aspavientos. 
Un ejemplo: hace unas semanas estaba yo entretenida en un bazar chino de los más típicos cuando entró una mujer de unos 30 años y se dirigió al dependiente en catalán: «Teniu espelmes d'aniversari?» El hombre la miró sin parpadear esperando que le aclarara los conceptos clave. Si la chica hubiera sido del barrio habría sabido que era más conveniente dirigirse a la otra dependienta ya que, como todo el mundo sabe, en los bazares chinos siempre hay un trabajador que te entiende mejor que los demás. Pero no, cometió este primer error y después cayó en lo que podríamos llamar una incongruencia ambiental: quería ejercer su derecho como catalana a ser atendida en su lengua en cualquier establecimiento de cualquier punto del territorio donde esta lengua es reconocida como oficial, aunque era consciente de la situación comunicativa del lugar, donde no solo no se usa el catalán sino que apenas se oyen cuatro palabras de castellano. Pero había entrado dispuesta a ganar la batalla y repitió la pregunta. El hombre siguió sin reaccionar. Entonces la mujer optó por buscar una vía intermedia: «Teniu vel.les de cumpleanys?» Lo pronunció así, geminando la ele en un acto de pura resistencia pero contrariada, derrotada. Entonces sí, velas, dijo el hombre y se las fue a buscar.
Lo más surrealista de la escena, y juro que fue exactamente como lo cuento, es que en la radio sonaba Jenifer de Els Catarres. Por si alguien no la conoce, es esa canción que habla de uno tan catalán que tenía sueños eróticos con Jordi Pujol y que va y se enamora de una choni de Castefa. (FUENTE: EL PERIÓDICO.COM).

martes, 29 de mayo de 2012

Jurado considera culpable de asesinato con ensañamiento al autor crimen de Lavandera.

El veredicto descarta que el transtorno antisocial fuera la causa del comportamiento Rechazan las atenuantes de embriaguez y de provocación y reconocen la confesión del hecho El juez fijará la próxima semana la sentencia, que oscilará entre 18 y 25 años de prisión.

Culpable de asesinato con ensañamiento. El jurado popular, compuesto por cinco mujeres y cuatro hombres, puso ayer fin a la semana de juiciodel llamado crimen de Lekunberri, en el que el joven donostiarra Asier Lavandera murió apuñalado en la madrugada del 16 de enero de 2010 a la salida de una discoteca en Lekunberri. 
Los miembros del jurado, reunidos desde las 14.30 horas de ayer, se decantaron de esta forma por el delito de mayor gravedad y rechazaron las otras dos opciones contempladas también en este caso: el homicidio y el asesinato sin agravantes. Asier Lavandera murió la madrugada del 16 de enero de 2010 a la salida de la discoteca Mao Mao de la localidad navarra de Lekunberri, cuando el acusado, de 23 años, le asestó cinco puñaladas, dos de ellas en la espalda, en el transcurso de una discusión entre dos grupos de amigos.
Ocho de sus nueve miembros consideraron que el acusado, Sergio Fernández Ramos de Sousa, se ensañó con su víctima. Entienden que quedó probado que el acusado «le asestó tres navajazos en un primer momento», y en un segundo momento «otros dos navajazos aprovechándose de que había caído al suelo y que se encontraba indefenso». Además, ven probado, por siete votos, que el acusado «aumentó innecesariamente el sufrimiento de la víctima». Otros dos, respondieron que este hecho no quedó suficientemente probado.
El jurado popular consideró probado por unanimidad que el acusado padece un trastorno antisocial de la personalidad de carácter grave, pero entendió, también por unanimidad, que esta circunstancia atenuante no condicionó el comportamiento del acusado.
El jurado también también rechazó las atenuantes de embriaguez y de provocación -que el acusado hubiera recibido un puñetazo de la víctima antes de la agresión-, y estimaron la de confesión, al haber reconocido los hechos el joven a un guardia civil cuando era trasladado a dependencias policiales.
Una vez leído el veredicto del jurado, recibido con aplausos por la familia de la víctima, las partes realizaron al juez sus propuestas de condena y, así, la fiscal, tras destacar la falta de arrepentimiento y actitud «de frialdad» del acusado, solicitó 18 años de prisión y una indemnización de 200.000 euros.
La acusación particular elevó la petición a 25 años de prisión y una indemnización de 300.000 euros, mientras que la defensa, haciendo hincapié en la atenuante de confesión, solicitó la pena mínima para este delito: 15 años y un día de cárcel.
Respecto a responsabilidad civil, tras señalar que el acusado es insolvente, anunció que acatarán la indemnización que se determine en la sentencia. El caso ha quedado visto para sentencia, que el juez anunció que hará pública la próxima semana.
«Difícil» hacer justicia
Manuel Lavandera, padre del joven aseinado, afirmó tras conocer el veredicto que para la familia era «clave» que se calificara la muerte de su hijo Asier como un asesinato. Acompañado de su esposa, Edurne Lagranja, y de la abogada de la acusación particular, el padre de la víctima declaró a los medios de comunicación que, pese a que el jurado ha estimado que el acusado, Sergio Fernando Ramso de Sousa, es autor de un delito de asesinato con ensañamiento, es «muy difícil» que se haga justicia con ellos, porque «la vida de Asier valía más de 20, 25 o 100 años».
Respecto a los años de condena, aseguró que «cuanto más le echen, mejor», pero reiteró que para la familia la calificación de asesinato era «clave», porque «desde el principio se vio» que su hijo «había sido asesinado». (FUENTE: EL CORREO).

lunes, 28 de mayo de 2012

La fiscal eleva a asesinato el crimen de Asier Lavandera y pide 18 años de prisión.

El Ministerio Fiscal ha modificado sus peticiones en la última sesión de la vista oral por la muerte del joven guipuzcoano a la salida de una discoteca de Lekunberri en enero de 2010 y pide ahora una pena de 18 años de prisión para el acusado por un delito de asesinato al concurrir "claramente" la agravante de alevosía.
En un principio, la representante del Ministerio Público solicitaba 14 años y seis meses de cárcel para el procesado por la muerte de Asier Lavandera por un delito de homicidio, pero en sus conclusiones definitivas ha elevado su calificación a asesinato al entender que el procesado, S.F.R.S., "fue a matar de una forma absolutamente sorpresiva y traicionera sin dar a la víctima posibilidad efectiva de defenderse".
"Asier no tuvo posibilidad de defenderse, el acusado se le echó encima y no pudo hacer nada. Además le atacó por la espalda cuando ya estaba herido de muerte", ha sostenido la representante del Ministerio Fiscal, quien ha incidido en que el procesado "fue a matar".
Por su parte, la acusación particular, ejercida por la familia, mantiene su pena de 25 años de cárcel por un delito de asesinato con la concurrencia de "alevosía y ensañamiento", mientras que la defensa solicita dos años y seis meses de prisión por homicidio y el internamiento, con las atenuantes de confesión, embriaguez, provocación y trastorno de personalidad.
«Un conato de altercado»
En sus conclusiones definitivas, la fiscal ha dado por acreditado que el día de los hechos el acusado acudió junto a unos amigos a la discoteca de Lekunberri, donde también se encontraba la víctima. Cuando el local cerró y Lavandera se dirigía junto a unos amigos al coche se produjo "un conato de altercado" pero "no con el acusado ni con nadie vinculado a él".
Fue entonces cuando, según la fiscal, la víctima se dirigió junto a unos amigos a la zona del parking y "ahí apareció en escena el acusado". Se produjo "una especie de discusión" en la que se vieron implicados el amigo del acusado con la víctima y el procesado con el amigo de Lavandera . Este último, testigo "directo" de lo sucedido, vio cómo Asier dio un puñetazo al amigo del acusado, momento en el que el procesado sacó una navaja y la exhibió "para clavársela", según la fiscal.
El amigo de la víctima, ha relatado la fiscal, huyó y el acusado "se encontró al lado a Asier" a quien "mató, de una forma absolutamente sorpresiva y traicionera" porque la víctima "no vio la navaja que le asestó hasta cinco veces". Cuando Asier "ya estaba herido de muerte, intentó huir y se cayó, como demuestra la herida de la rodilla", ha argumentado.
En ese momento, ha proseguido la representante del Ministerio Público, el acusado "se echó encima" de la víctima y le asestó "otras dos puñaladas para matarlo por la espalda". "Asier quedó inmóvil en el suelo, inconsciente y boca abajo", ha subrayado la fiscal, para señalar que entonces fue cuando el acusado "había conseguido su propósito y huyó del lugar apresuradamente".
«Sin posibilidad de reacción»
Según ha alegado la fiscal, el joven guipuzcoano "no tuvo ninguna posibilidad de reaccionar ante el ataque del acusado" como evidencia, ha subrayado, que la víctima "no tenga ninguna herida de defensa". Además, ha incidido en que la intención del procesado era "matar" y "eso es lo que hizo, como con los primeros navajazos no le mato volvió a ir a por él".
En este sentido, la representante del Ministerio Fiscal ha resaltado que el testimonio del amigo de la víctima que se encontraba junto a él en el momento que comenzó la discusión con el acusado es una prueba "fundamental" porque fue "el único testigo directo de los hechos, el único que lo vio todo".
Ha destacado que su declaración, en la que aseguró que el acusado persiguió a la víctima después de apuñalarle una primera vez, fue "clara, sin contradicciones que afecten a lo fundamental, una "versión que también ha sido corroborada con la prueba del médico forense, que relató que los navajazos se hicieron en dos momentos diferentes".
En cuanto a las atenuantes alegadas por la defensa (confesión, embriaguez, provocación y trastorno de personalidad), la fiscal ha rechazado todas ellas al entender que las bebidas alcohólicas "no le influyeron", que confesó los hechos una vez le paró la policía y que sabía "perfectamente lo que hizo y no se arrepiente". (FUENTE: DIARIO VASCO).

viernes, 25 de mayo de 2012

El asesino de Asier Lavandera tenía que estar preso cuando cometió el crimen.

Los padres de Asier Lavandera, el joven donostiarra que hace dos años murió acuchillado a la salida de una discoteca en Lekunberri, tenían razón cuando afirmaron que el autor material del crimen tenía que estar en la cárcel en la fecha en la que cometió el delito. El Consejo General del Poder Judicial ha admitido que existió una demora «innecesaria» y un funcionamiento «anómalo» de la Justicia, de tal forma que apoya la propuesta de reclamación que solicitan los progenitores.
El presunto autor material del crimen, Sergio Fernando Ramos de Sousa, tenía dos penas de cárcel previas a que matara a Asier Lavandera, una de las cuales se hallaba en fase de ejecución.
El acusado, de 21 años, fue condenado el 17 junio de 2008 a cuatro meses y quince días de prisión por un delito de lesiones. Dado que entonces el inculpado carecía de antecedentes, el fallo quedó en suspenso a condición de que en los dos siguientes años no delinquiera. No obstante, el acusado volvió a ser condenado en septiembre de 2009 a dos años de prisión por robo con intimidación. El juez, sin embargo, lo dejó en libertad.
De esta forma, el 16 de enero del año siguiente, el acusado permanecía libre y dio muerte a Asier Lavandera.
Después de que la familia tuviera conocimiento de esta circunstancia, la letrada Rosario Cañete, que representa a Manuel Lavandera y Edurne de la Granja, padres de Asier, interpusieron una reclamación ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra. Sin embargo, el alto órgano judicial navarro archivó las diligencias, tras estimar que no hubo error judicial. Sustentó esta decisión en que el ingreso en prisión no se produce de forma automática, sino que requiere una serie de trámites y que el plazo para reanudar la ejecución de la pena fue en modo alguno excesivo.
El Consejo General de Poder Judicial, no obstante, no comparte este criterio. El órgano de gobierno de los jueces sostiene que la demora de cuatro meses fue innecesaria. En su informe pone de manifiesto que las dos sentencias fueron dictadas por el mismo juzgado y que la ejecución de la segunda tardó más de cuatro meses aun cuando sabía que había delinquido durante el periodo de suspensión de la condena.
Por ello, el Consejo admite que se produjo un mal funcionamiento de la Justicia y estima que la familia debe ser indemnizada. En este sentido, la letrada de la familia ha reclamado una cantidad de 300.000 euros. (FUENTE. DIARIO VASCO).

jueves, 24 de mayo de 2012

El acusado de asesinar a Lavandera le persiguió para rematarle.

Un agente de la Guardia Civil que tomó declaración al acusado de matar al joven donostiarra Asier Lavandera a la salida de una discoteca en Lekunberri declaró ayer, en el juicio que se celebra en Pamplona, que tras apuñalar a su víctima, la persiguió y la remató. Detalló que el procesado reconoció después de ser arrestado que su intención había sido «matar» a Asier. «Dijo que si se lo había hecho bien tenía que estar muerto», relató.
En la segunda jornada de la vista oral por el crimen ocurrido en enero de 2010, testificaron los agentes de la Guardia Civil que han trabajado en el caso. El agente que tomó declaración en comisaría a Sergio Fernando Ramos de Sousa, apodado 'El Portu', explicó que Lavandera tenía cinco heridas de arma blanca causadas en dos momentos diferentes. «Unas puñaladas fueron causadas antes de que hubiera una persecución y las otras, después», describió. El investigador destacó también que el acusado reconoció que «afilaba la navaja y que podía ocasionar daño». Al detenido se le encontró el arma blanca con manchas de sangre escondida en su ropa interior.
Otro agente que acudió al lugar del crimen reforzó la versión de que 'El Portu' remató a su víctima al recordar que había dos manchas de sangre. «Una más grande, y otra más pequeña con gotas sueltas», subrayó. Los investigadores también sembraron dudas sobre la versión del acusado de que se peleó a las puertas de la discoteca después de que un grupo de jóvenes le atacara con botellas. Uno de los guardias civiles que inspeccionó la zona después del crimen relató que no vio botellas ni trozos de cristales en los alrededores del local.
Los amigos no lo vieron
Los testigos que comparecieron ayer coincidieron en que el presunto autor del crimen era «consciente» de lo que ocurrió. «Presentaba un estado correcto, y estaba orientado», dijo uno de los guardias que participó en la detención. «Era coherente y consciente de lo que hacía», apuntó otro.
Por su parte, los amigos que acompañaban al asesino confeso de Asier Lavandera el día del crimen negaron haber visto lo ocurrido y confirmaron que desde un primer momento Sergio se «autoinculpó». Los tres jóvenes, que en un principio estuvieron imputados por su presunta implicación en el crimen, coincidieron en relatar que antes de llegar a Lekunberrri habían estado bebiendo y continuaron haciéndolo allí.
Explicaron que se enteraron de que 'El Portu' se había peleado con unos jóvenes y que había apuñalado a uno de ellos cuando se introdujo en el coche en el que le esperaban a las puertas de la discoteca y lo contó. (FUENTE: EL CORREO).