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jueves, 13 de febrero de 2014

Cada cuarenta segundos hay un suicidio en el mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo, cada 40 segundos ocurre unsuicidio y cada tres una persona intenta morir. En la actualidad, es la primera causa de muerte violenta, por delante incluso de los homicidios y los conflictos bélicos.

En España, al año, se registran cerca de 3.500 casos y se estima que en el 90% de ellos la persona presentaba algún trastorno mental. Además, es la segunda causa de muerte (no natural) entre jóvenes de 15 a 25 años, y la sexta de niños entre cinco y 14 años. Pero aún hay más, y es que en 2008 los casos superaron por primera vez al número de fallecidos por muertes de tráfico, según un informe recogido por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el años 2010. 

Esta es una problemática que alarma cada vez más a los especialistas, pero en que, sin embargo, coloca a España por debajo de la media europea y concretamente, a la Comunidad de Madrid por debajo de la media nacional. Para prevenir y frenar los casos, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha editado Guía de autoayuda. Prevención del suicidio ¿Qué puedo hacer, (Guía en pdf ) que da información veraz y objetiva sobre la conducta suicida. Un documento que ha sido impulsado por la Oficina regional de la Coordinación de Salud Mental del Servicio Madrileño de Salud y presentado en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid. 

La guía tiene como objetivo quitar el miedo al paciente, desmitificar todo cuanto ocurre alrededor de esta problemática y, sobre todo, decirles tanto a pacientes como a sus familiares que "no están solos" y que "pierdan la vergüenza" a reconocer estos intentos.

"Hay acciones preventivas que son muy eficaces, por lo que es muy importante llevarlas a cabo, ya que es un problema que produce gran sufrimiento en las personas y en sus familias, por lo que nuestro objetivo como profesionales es implantar acciones preventivas que vayan disminuyendo estas cifras", asegura a EL MUNDO una de las revisoras de este documento, la psiquiatra Mercedes Navío Acosta, coordinadora asistencial de la Oficina Regional de Salud Mental de la Dirección General de Hospitales.

Por su parte, el director general de Atención al Paciente, Julio Zarco, ha insistido durante la presentación en la importancia de que "todo el mundo esté sensibilizado con los síntomas de alarmas, que los conozca y que puedan detectarlos fácilmente". 

De este modo, la 'Guía de Autoayuda' se suma a la ya editada 'Guía de Prevención del Suicidio para Familiares' por la Consejería de Sanidad, y a otras acciones que se están desarrollando para la prevención de esta conducta. Incluyendo los programas específicos de intervención que tanto el Hospital Universitario 12 de Octubre, como la Fundación Jiménez Díaz, ambos en Madrid, han instaurado y que han conseguido disminuir la tasa de repeticiones de tentativas. 

En la Comunidad de Madrid está implantado, desde los últimos dos años, el código ARSUIC de Atención al Riego Suicida, "que garantiza cita ambulatoria a cualquier persona que tiene riesgo suicida, que ha hecho un intento y que no es subsidiario de ingreso, sea atendido en un plazo no mayor a una semana, tras ser evaluada por los Servicios de Urgencia", explica Navío. No es el único programa de este tipo en el país. Existen dos unidades especializadas en evitar recaídas tras un suicidio, una en Galicia, en concreto en el Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHOU), y otra en Cataluña, ubicada en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y en el Centro de Salud Mental Detra del Exaimple.

Silencio y estigma

El problema, según los expertos, es que sigue habiendo silencio y estigma generalmente a la enfermedad mental y muy concretamente en el suicidio. Por eso es muy importante que la persona que se le pase esa idea por la cabeza, lo comunique y que pida ayuda. "Hay alternativas, hay cosas que hacer, los problemas que parecen irresolubles y eternos, luego se resuelven. Es muy importante desbloquear lo que los especialistas llamamos la visión en túnel, la persona que entra en la lógica suicida no ve más salida que él, por lo que hay que abrirle el horizonte, hacerle ver que no está solo, que hay caminos", sostiene Navío Acosta. 

También es importante, añade esta especialista, que la persona entienda que esos pensamientos en algún momento determinado de la vida, pueden ser frecuentes y que por ello, no significa, en absoluto, "que vaya a enloquecer o vaya a perder el control de manera irreversible", aclara. Esos, precisamente, son los miedos de las personas que tienen estos pensamientos. "Hay que atreverse a decir, a pedir ayuda", insiste. 

Sin duda, hay que romper el estigma y el miedo. Incluso, hace muchos años, comenta Navío, ese estigma también habitaba entre los propios médicos ("hace años afortunadamente", matiza) porque se tenía la sensación de que al hablar, de algún modo, se iba a inducir al suicidio. Pero no, lo importante es hablarlo, comunicarlo: "Si una persona tiene un pensamiento de este tipo que lo cuente a su familia, a su médico de cabecera, que hable, que lo exprese, porque hay soluciones para todo", concluye. (FUENTE: EL MUNDO).

lunes, 22 de abril de 2013

Familia de la niña que se suicidó denuncia a cuatro compañeras por acoso escolar (bullying).



La familia de la niña de 14 años que se suicidó el pasado jueves en los acantilados de La Providencia, en Gijón, ha presentado una denuncia ante el juzgado y ante la Fiscalía contra cuatro de sus compañeras de colegio. Les acusa de haber inducido al suicidio a la menor, así como de haberle acosado psicológica y físicamente durante meses. Como prueba, aportan varias conversaciones que mantuvo la víctima con sus agresoras en las redes sociales y los testimonios de compañeros que presenciaron esos maltratos que padeció la adolescente.

Los padres de la niña afirman que el colegio sabía lo que sucedía y que no tomó medidas, por lo que también han presentado una denuncia contra el centro de enseñanza. Al parecer, meses antes de ocurrir la tragedia, la familia recibió la llamada de la madre de otra alumna en la que les preguntaba por los cortes que se había hecho en los brazos. La madre de la víctima acudió al colegio y tuvo varias entrevistas con la tutora y la psicóloga del centro para comunicarles que la niña sufría algún problema. Se enteró, además, de que estaba faltando a clase. Semanas después supo de otro incidente en el que la menor se había encerrado en el baño porque querían pegarle unas compañeras. La madre informó a la Dirección de que su hija padecía insultos y amenazas de sus compañeros a diario, pero el centro restó importancia a estos episodios, según el relato de la familia.

Tras el suicidio, los padres de la pequeña recibieron las llamadas de compañeros de clase que le confirmaron que la menor había soportado agresiones y vejaciones por parte de varias compañeras. Comprobaron en las redes sociales en las que participaba la niña que algunas de sus agresoras reconocían abiertamente que le habían pegado en numerosas ocasiones. Decidieron acudir a los juzgados.

En la denuncia también se detalla que han desaparecido el móvil, el iPod y la cámara de fotos de la adolescente y se pide a la Policía que los busque, porque pueden ser determinantes para esclarecer lo sucedido. La Fiscalía de Menores ha abierto una investigación y tomará declaración a las acusadas en los próximos días. Sin embargo, por su edad, las pequeñas no pueden ser imputadas. Al parecer, la familia de la víctima sufría problemas de exclusión social. (FUENTE. EL CORREO).

lunes, 8 de abril de 2013

01.08.1980: Asesinato de los Marqueses de Urquijo.

 
«Más de una vez me he preguntado cómo una mujer con tanta personalidad como yo pudo caer rendida ante un chico como Rafi Escobedo. Quizá la respuesta se halle en que me encanta ser mamá de todo el mundo. Rafi era como un niño: atractivo, encantador, simpático... De modo que con Rafi adopté ese mismo papel de salvadora. Yo pretendía transformarle, pero se trataba de una tarea imposible». Myriam de la Sierra Urquijo (Madrid, 1956), la hija de los marqueses asesinados en sus camas el 1 de agosto de 1980 por su exmarido Rafi Escobedo «solo o en compañía de otros», rememora aquellos días, 33 años después del doble crimen, en unas memorias que ha titulado '¿Por qué me pasó a mí?'
Como una espada movida en el aire, la frase «solo o en compañía de otros» ha perseguido a Myriam todo este tiempo. «Durante el interrogatorio no solo contó como él y sus cómplices habían asesinado a mis padres, sino que dio detalles que ni siquiera la Policía había comprobado. No sé si fue él quien disparó, pero no había ninguna duda de que él estuvo allí. Nunca dijo quién le acompañó, pero estaba claro que no había ido solo. Viví aquello como una pesadilla. Recuerdo un dolor enorme. Estuve tres días sin parar de temblar», relata Myriam. «Cuando confesó siempre hablaba en plural».
Esa evidencia de que Rafi no actuó en solitario ha movido al periodista Mariano Sánchez Soler, experto en un suceso que cubrió desde el primer día, a fabular sobre el crimen. En 'El asesinato de los marqueses de Urbina' mezcla la cruda realidad del sumario, las investigaciones policiales y las acusaciones del fiscal José Antonio Zarzalejos, con elementos de pura ficción.
La mezcla de verdad y fantasía es tan inquietante y peligrosa que Sánchez Soler se ha visto obligado a cambiar los nombres de los protagonistas principales, aunque desde la primera página cualquier lector los identifica con meridiana claridad. El hilo conductor es Fierro, un asesino profesional que, por encargo de un banquero corrupto, engatusa a Dani Espinosa (Rafi Escobedo). Ambos comparten juergas, pases de cocaína y relaciones homosexuales. Dani finalmente aprieta el gatillo de una Astra del calibre 22 y termina con la vida de sus exsuegros, 'los pobres de Somosaguas', como eran conocidos los marqueses por su tacañería.
Como haría cualquier investigador sensato, Sánchez Soler se pregunta a quién pudo beneficiar el homicidio. La respuesta, asegura, es evidente. «A la Banca». Manuel de la Sierra, «el marqués», era «una persona poderosa, amigo del Rey y colaborador de la embajada de Estados Unidos. Había vendido patrimonio de su esposa por valor de 204 millones para comprar acciones del banco, dominar el consejo de administración e impedir una fusión. Pero pocos meses después del crimen y desaparecido el marqués, el Banco Hispanoamericano absorbe al Banco Urquijo y la familia pierde mil millones de pesetas», subraya el novelista.
Una recién casada virgen
«Según el estudio conjunto de la temperatura rectal referida en el levantamiento de los cadáveres (de 35 grados y dos décimas), las dos muertes se produjeron alrededor de las seis horas del día uno de agosto». La novela de Sánchez Soler comienza así, de forma implacable, con el texto del auténtico informe forense de los marqueses. Él, «un ingeniero agrónomo que había dado un braguetazo en toda regla, entrando en la aristocracia por la puerta grande, vicepresidente de Galerías Preciados, de Seguros La Estrella, de la Sociedad Anónima de Seguros Generales, vocal de Nitratos de Castilla y de Sefisa Financiones y consejero del Banco», recibió un único impacto en la sien derecha. Su esposa, que dormía en otra habitación, tenía un balazo en la boca y otro en el cráneo. La marquesa, se lee en la novela, era «una mujer sin demasiadas luces, de moral puritana, sometida a tratamiento psiquiátrico y que necesitaba cuidados hospitalarios de vez en cuando».
Esa mujer se llamaba Lourdes Urquijo y era la madre de Myriam, quien la peinaba y cuidaba a diario con la dedicación de una hija solícita. Su libro, hoy, es la confesión de un fracaso, de un error motivado por el amor y que acabó de la peor forma posible. «La pérdida de lo que más quería en el mundo, la detención del asesino y un juicio paralelo que trataba de destrozarme, asegurando cosas increíbles sobre mi hermano y sobre mí, amenazaron por hacerme perder el sentido de la realidad», confía. «Empecé a sentirme terriblemente culpable. Pensé que, si no me hubiese casado con Rafi, aquello no habría ocurrido», se lamenta ahora la hija de los Urquijo.
Myriam admite sin ningún reparo el fracaso de su matrimonio y pinta a su marido como a un tarambana sin oficio ni beneficio, afectuoso y atento, proveniente de una familia aristocrática venida a menos que perdió su fortuna en Cuba. Ella, que se casó pese a la oposición familiar, supo desde el primer minuto que había cometido el error de su vida ligándose a aquel hombre delicado y tan turbio como melifluo. «Si de algo sirvió el viaje de bodas fue para confirmar mis dudas de que me había equivocado. Ya en Dubrovnik, lo primero que hizo Rafi fue buscar un espectáculo no muy recomendable para nuestra primera noche de casados. No era una ingenua, pero de ahí a meterme en un local como ese había un abismo», se lamenta. «Yo era una joven muy romántica y había soñado con una boda y un viaje de novios de película rosa...». Pero fue todo lo contrario. Myriam, que llegó virgen al matrimonio, tomó desde los primeros días la decisión de no quedarse embarazada de Rafi. Sánchez Soler apunta a que en su declaración ante el tribunal de La Rota para obtener la nulidad Myriam arguyó que el matrimonio no había llegado siquiera a ser consumado. «Las Navidades de 1978, las primeras de casados, ya no las pasamos juntos. Rafi –escribe Myriam de la Sierra– había querido tener hijos, pero yo me había negado rotundamente. Eso me ayudó muchísimo a tomar la decisión de separarme», escribe en sus memorias la hija de los marqueses.
Bisexual y putero
En su novela, Sánchez Soler es mucho menos benévolo. Retrata al protagonista como un vividor, sablista, bisexual, bebedor, putero y noctámbulo. Un tipo débil, amoral y sin escrúpulos al que una leve insinuación le lleva a matar. ¿El móvil? Algo muy alejado de la venganza y sobre lo que los informes policiales, en una instrucción repleta de errores garrafales, pasaron de puntillas. De semejante debacle solo se salva Rafael Romero, un policía que se retira ante tanta incompetencia. «Se perdió la confesión de Rafi, los cadáveres fueron lavados y vestidos antes de llegar la Policía y todas las huellas, borradas. Unos policías se llevaron las pruebas del Juzgado número 16, desapareció la pistola y hasta los casquillos. Terrible», describe el novelista.
Myriam de la Sierra, sin embargo, prefiere ver en el ánimo de revancha de su exmarido en su delicada situación financiera, la razón última del doble homicidio. «Discutíamos con frecuencia y casi siempre por el mismo tema: si estábamos tan mal económicamente era por culpa de mis padres», escribe. «Él no trabajaba ni estudiaba y yo estaba cansada de esa situación. Recuerdo perfectamente que estábamos alrededor de la mesa del comedor y que, furioso, empezó a gritarme y me dijo: ‘tengo un plan preparado y voy a cargarme a tu familia’».
Según la sentencia, que le condenó a 53 años de presidio, Escobedo, que se colgaría con una sábana en El Dueso en 1988 en un suceso poco claro, fue el autor de los disparos. Su amigo Javier Anastasio, que se fugó de España hasta que prescribió el delito, le condujo aquella noche a la casa.
El caso de los marqueses de Urquijo convulsionó a una España asediada por los crímenes de ETA. Tenía todos los ingredientes: nobleza, sangre, banqueros, un mayordomo, un amante americano, policías torpes y fiscales con retranca. «Fue nuestro 'Los ricos también lloran'. Visto con perspectiva, en la investigación hubo una absoluta sumisión al poder del dinero», remacha Sánchez Soler. (FUENTE: EL CORREO).
 
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Caso Urquijo: Los mil giros de un misterio que ya es historia.
Fue en la madrugada del 1 de agosto de 1980. Tres disparos certeros acabaron fulminantemente con la vida de Manuel de la Sierra y Torres y su esposa, María Lourdes Urquijo y Morenés, los dos, marqueses de Urquijo. Un guardia de seguridad se percató a la mañana siguiente de que uno de los cristales visible desde el exterior de la lujosa residencia de los Urquijo en Somosaguas estaba roto y dio la voz de alarma. A los pocos minutos todo Madrid comentaba la noticia. Los marqueses de Urquijo habían sido asesinados.

Desde el primer momento el desconcierto fue total tanto entre la Policía, que no encontraba un móvil verosímil para el crimen, como entre los periodistas, que se las veían y se las deseaban para recabar detalles de un suceso que había despertado inusitado interés entre la opinión pública. Los marqueses eran la cúspide de una relevante familia aristocrática, muy influyente en el sector de la banca, y dueños de una ingente fortuna.
El mayordomo acusó a uno de los hijos de ser el instigador
Conforme se fueron conociendo los detalles del caso, aumentaban las incóginitas y la curiosidad. Los investigadores siempre tuvieron claro que el o los homicidas conocían a la perfección el interior de la inmensa mansión de los Urquijo. Forzando discretamente algunos accesos que conocían de antemano, los intrusos llegaron directos a la alcoba donde dormía el marqués. Con sigilo extremo se le encañonó mientras dormía. Recibió un balazo en la nuca que resultó letal. Según recogió la sentencia del primer juicio por el asesinato, un segundo proyectil impactó contra la pared del dormitorio tras tropezar el asesino con una silla. Fue este segundo disparo el que alertó a la marquesa. «¿Quién anda ahí?», preguntó. Como respuesta recibió dos tiros, uno en la boca y otro en el cuello, que acabaron con su vida.

Por la munición empleada, los funcionarios del Grupo IX de la Brigada Judicial, que fue a quienes se encomendó la resolución de un misterio que tenía en vilo a todo el país, coligieron que el pistolero habría de ser un experto tirador, puesto que solo así se explicaba que hubiera apostado por proyectiles del calibre 22, mortales solo a muy corta distancia y con mucho tino por parte del tirador.
El mayordomo
Pasaron muchos meses hasta que la Policía pudo encajar las piezas del rompecabezas. Meses en los que no cesaron ni las especulaciones ni el desfile mediático de unos y otros implicados en la historia. Hasta que en el mes de abril de 1981, ocho meses después, se producía la detención de Rafael Escobedo, ex marido de Miriam de la Sierra, hija mayor del matrimonio asesinado.

A partir de ese momento, el asunto se convirtió en un filón para los medios de comunicación más sensacionalistas y el morbo en torno a las intimidades de una familia opulenta pero desgarrada sirvió de pábulo a que especulaciones y truculencias llenaran los papeles. Se aireó entonces que al marqués nunca le gustó su yerno. Lo manifestara o no de modo explícito, a Don Manuel no le hacía ninguna gracia que su hija se hubiera casado con alguien por el que él no sentía la menor estima. Así, nunca apoyó económicamente a la pareja, ni siquiera, como recogió la sentencia que condenó a Escobedo, «en momentos de agobio». Pocos días antes del crimen, Escobedo, a quien toda España conocería como «Rafi», que jamás pudo soportar la ruptura con su mujer, amenazó a esta y a su familia: «Te vas a acordar de mí. Voy a hundir a tus padres. Esta vez va en serio».

Escobedo fue condenado a cincuenta y tres años de cárcel por los dos asesinatos. El fallo judicial incluía una frase inquietante y que todavía hoy, treinta años después, alienta toda clase de teorías cosnpiratorias en torno al asesinato de los nobles. Según el Tribunal, Rafi actuó «por sí solo o en unión de otros».
La sentencia admitía la posibilidad de la participación de otros implicados
Poco después del juicio, haría su aparición una de las estrellas del caso. Como en todo crimen novelesco que se precie, y este se preciaba, tenía que haber un mayordomo. El de los Urquijo, un tal Vicente Díaz Romero, afirmó en entrevistas por las que cobró muchos millones de pesetas que el verdadero cerebro del crimen era Juan de la Sierra, hijo del matrimonio Urquijo, que tenía 22 años cuando sus padres fueron asesinados. Según Díaz, Juan había sido quien «manda a Rafi que se cargue a su padre». El mayordomo tenía su propia visión del asunto. Para él, la muerte de sus patrones era una obra colectiva de Juan, Escobedo, Mauricio López Roberts, marqués de Torrehermosa y Diego Martínez Herrera, administrador de los bienes de la familia. Todos los complicados buscarían hacerse con un trozo del pastel del enorme patrimonio de los marqueses, quienes, al parecer no se caracterizaban por su excesiva generosidad. Como contó Juan en una entrevista a ABC en 1983, «A mi padre le gustaba que nos abriéramos camino nosotros mismos».
El escándalo del mayordomo
A quien se dejaba fuera el fámulo era a Javier Anastasio, el único hombre además de Escobedo, a quien la Justicia consideraría culpable del asesinato. Anastasio fue procesado tras incriminarle López Roberts, pero tras ser excarcelado por haber cumplido el periodo máximo de estancia en prisión provisional, abandonó el país. En paradero desconocido desde entonces, nunca ha cumplido la condena que le fue impuesta. También fue condenado, aunque solo como encubridor, López Roberts.

El último giro de esta macabra historia llegaría el 27 de agosto de 1988. Lo que comenzó en verano tendría su cierre también en verano. Al filo del mediodía de aquel día, un funcionario de la prisión de El Dueso, en Cantabria, encontraba ahorcado en su celda a Rafael Escobedo, quien a la postre más caro pagó el crimen de Somosaguas. Escobedo, que durante su estancia en prisión había hecho una amiga muy poco recomendable, la heroína, llevaba tiempo amenazando con poner fin a su vida. Eso no impidió que cuando apareció su cadáver muchos vieran detrás la implicación de una mano negra que quisiera asegurarse para siempre su silencio. Se cerraba así uno de los más destacados episodios de la crónica negra española. ¿Para siempre? (FUENTE: ABC).

viernes, 11 de enero de 2013

Aparecen tres cartas de despedida junto al cadáver de Manuel Mota.

Manuel Mota, director creativo de Pronovias desde hace más de dos décadas, vivió su profesión y su vida personal con extrema discreción pero su muerte, notificada ayer a los medios, estuvo envuelta de gran desconcierto y confusión. Según publica ABC.es, una escueta nota de la compañía confirmaba a medida mañana la trágica noticia. «La familia Pronovias ha perdido a uno de sus miembros más queridos», rezaba el comunicado, en el que no se apuntaban, sin embargo, los motivos del fallecimiento del modisto catalán, de 46 años. Alberto Palatchi, presidente de la firma en la que Mota proyectó su carrera profesional y en la que recaló en 1990 tras estudiar diseño en Madrid, lamentaba compungido la pérdida de «un gran hombre, un gran artista, y, por encima de todo, una gran persona».
A partir del comunicado, las informaciones sobre las circuntancias en que se produjo su defunción fueron confusas y, en algunos casos, contradictorias. Coincidían, sin embargo, en un detalle: no fue una muerte natural ni tampoco violenta. La policía autonómica no entró a detallar nada más, descartó indicios de criminalidad, aunque las especulaciones se dispararon en la web. Fuentes próximas a la investigación confirmaron a este diario que no murió en su domicilio, ubicado en la localidad costera de Sitges, muy próxima a Barcelona, y que el cuerpo presentaba heridas de cuchillo en la zona pectoral.
Tres cartas de adiós
Otras versiones apuntaban que su cuerpo fue encontrado con un cuchillo clavado en el corazón en el ambulatorio de su localidad, extremo este último que ni las autoridades sanitarias ni los Mossos d’Esquadra confirmaron oficialmente ayer. Según esta última hipótesis, junto al cuerpo del malogrado modisto se encontraron tres cartas de despedida dirigidas a la policía, a su familia y a su compañero sentimental, que ayer estaba «destrozado», según apuntaron fuentes próximas al modisto. «Apenas podía articular palabra, era un mar de llanto», afirmaron.
El cuerpo de Manuel Mota, permanecía ayer en el Insituto Forense en espera de que se le practique la autopsia en las próximas horas. Por encargo del juez de guardia, la policía autonómica abrió diligencias informativas para aclarar las circunstancias del óbito. Tras examinar el cadáver, los Mossos llegaron a la conclusión de que no hay indicio alguno de violencia en el fallecimiento del diseñador que apunte a que pueda haber sido asesinado. Así consta en el informe que han remitido al juzgado.
Episodios depresivos
Compañeros de profesión, amigos y allegados de Mota destacaron su gran «fragilidad emocional», que le llevó a solicitar varias veces la baja en Pronovias por cuadros de depresión. «Hace unos dos años estuvo varios meses de baja y ahora hace medio año estuvo un par de semanas», explicaron a ABC fuentes próximas al diseñador.
Las mismas fuentes reconocieron que el creador no siempre ha estado en sintonía con la empresa y que «algunos de los bajones emocionales estaban vinculados a desavenencias de criterio con los propietarios de la firma». «Era un creador y, como muchos artistas, tenía una sensibilidad extrema que le hacía voluble desde el punto de vista emocional», añadieron las citadas fuentes. Aludieron en concreto a un encontronazo de hace años con la firma por el nombre de la marca. En el entorno profesional del diseñador, que en su día se planteó se arquitecto, se limitaron a afirmar que «su relación con Pronovias no fue siempre buena». Admitieron también que «últimamente no pasaba precisamente su mejor momento con la firma». La compañía, que cerró 2011 con unas ventas consolidadas de 150,3 millones, un 6,7% respecto a 2010, no abonó esta tesis. La consolidación de Mota dentro de la compañía acabó de fraguarse en 2008 con el lanzamiento de su primera colección exclusiva para Pronovias. Desde entonces su proyección se disparó en el sector. El entorno más próximo al diseñador todavía no ha reaccionado a la noticia. «Estaba muy bien con su pareja y contento en el trabajo», indicaron. Quizás así lo creían. Él nunca lo aclarará. (FUENTE: EL CORREO y ABC).

miércoles, 2 de enero de 2013

Nace la primera asociación de familiares de suicidas.

Alrededor de 3.500 personas se quitan la vida cada año en España. Una cifra que los expertos creen que podría ser el doble de lo que afirman las estadísticas oficiales y que sitúa al suicidio como la primera causa de muerte externa entre el colectivo de 30 a 44 años, por delante de los accidentes de tráfico. 
 
Razones sociales, culturales y de tipo religioso explican que aún existan en la sociedad española muchos prejuicios en torno al suicidio. «La sociedad todavía tiene una actitud de censura», afirma Carmen Tejedor, una de las mayores especialistas en España sobre conductas suicidas. «Siempre buscamos un culpable, pero la muerte por suicidio es más compleja», añade. Psiquiatra en el hospital de Sant Pau, en Barcelona, señala que la mayoría de las personas que se quitan la vida tienen patologías depresivas, psicóticas, dependencias del alcohol o la droga o se trata de gente mayor con enfermedades crónicas.
 
«El que se suicida no es libre, es profundamente desgraciado, por eso es mejor hablar, pedir ayuda, no callar», señala. Carmen Tejedor aboga por romper con todos estos tabúes. «No hablar de los suicidios es la mejor manera de que la gente se siga suicidando», afirma de forma categórica. Con una prevalencia en España de entre 7 y 8 casos por cada 100.000 habitantes, esta doctora señala que «no hay muerte que cause más dolor a los familiares que la de un suicida».
 
Darío Nogués lo sabe. Su madre se quitó la vida con 55 años. «Tengo mucho sentimiento de culpa, de desgarro, de dolor; pero hay que afrontar la realidad sí o sí para poder seguir viviendo». En cualquier caso, reconoce que hay «momentos en que la vida se hace tan dura y tan ardua que se hace imposible continuar». Ha recibido amparo en la entidad DSAS (www.despresdelsuicidi.org), la primera asociación de familiares de personas víctimas de un suicidio. «Expresarlo, hablarlo, es muy bueno sacar todo lo que tienes dentro», explica.
 
La presidenta de DSAS, Cecilia Borràs, que perdió a un hijo, apunta que la entidad -radicada en Cataluña-, ha nacido siguiendo la filosofía de una frase del escritor ruso Máximo Gorki , que dice: «¿De verdad vale la pena hablar de esto? Vale la pena, pues es la pura verdad». Su objetivo es facilitar «un lugar de encuentro donde poder hablar y ser un espacio de confianza y respeto para acompañar a los supervivientes del suicidio en su proceso de duelo». De momento, la asociación la integran trece familias que han perdido a uno de los suyos en un suicidio. El 30 % no estaban en tratamiento psiquiátrico y el 40% lo habían intentado con anterioridad, de ahí que Carmen Tejedor crea que aún se puede hacer mucho desde el punto de vista de la prevención: «¿Verdad que informáis de los riesgos del colesterol para prevenir los infartos o los ictus?, pues también se debe informar de la prevención de los suicidios», instó a los periodistas. (FUENTE: EL CORREO).

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El hombre que mató a dos bomberos dejó una nota informando de su afición a "matar".

El hombre que presuntamente disparó y mató a dos bomberos cuando sofocaban el incendio que él mismo había provocado, William Spengler, dejó una nota en la que reivindicó la autoría del crimen y lo justificó por su afición a "matar", según ha informado la cadena de televisión estadounidense CNN.
"Todavía tengo que prepararme para ver cuánto barrio puedo incendiar y hacer lo que sé hacer mejor: matar a gente", aseguró en su nota el presunto autor de los disparos que acabaron con la vida de dos bomberos (*) y dejaron a otros dos heridos el lunes en un incendio de Rochester (Nueva York).
El autor de los disparos fue encontrado muerto seis horas después del inicio del incendio con una herida de bala en la cabeza que él mismo se infligió. Según las primeras investigaciones, William Spengler, de 62 años, inició el incendio en un edificio y se colocó en un punto desde el que pudo ver a los bomberos que se desplegaron para apagar las llamas y les disparó.
"Parece que fue una trampa", ha asegurado el jefe de la Policía de Webster, Gerald Pickering. "Había un coche y una casa que estaba envuelta en llamas, probablemente provocadas por Spengler, quien se tumbó y esperó con sus armas para disparar a los primeros bomberos", ha explicado (FOTO: TERRA.ES).

* Al menos dos bomberos murieron y otros dos resultaron heridos durante un tiroteo ocurrido a primera hora de la mañana en una pequeña localidad del norte del estado de Nueva York, según informan medios locales. Los hechos ocurrieron pasadas las 5:30 horas (10:30 GMT) en Webster, a las afueras de Rochester, cuando un hombre armado abrió fuego frente a un edificio en llamas donde los bomberos estaban intentando apagar un incendio, según el periódico 'Daily News'.
Según la Cadena CNN, el tirador estaría ya muerto y habría sido hallado cerca de la escena del crimen.  Además añaden que la Policía sospecha que pudo tenderle una trampa a los bomberos.
Uno de los dos bomberos heridos se recupera satisfactoriamente en un hospital de Rochester y por ahora se desconoce el estado del otro bombero, según detalló un portavoz del centro médico.
Según informa en Twitter la periodista del 'Rochester Democrat and Chronicle', Victoria Freile, el jefe de los bomberos narra que al llegar al lugar los efectivos fueron disparados, sin saber de donde provenían los disparos.

lunes, 17 de diciembre de 2012

La enfermera objeto de broma, censuró en una nota a sus colegas antes de suicidarse.

Tres notas descubiertas en el dormitorio de la enfermera del hospital londinense Rey Eduardo VII que cayó en la trampa de una emisora de radio pueden contener pistas sobre la causa de su suicidio la semana pasada. Jacintha Saldanha, de 46 años, casada y madre de dos hijos, se quitó la vida tres días después de atender la llamada de una locutora australiana que fingió ser la reina Isabel y pidió hablar con la duquesa de Cambridge, quien estaba ingresada en planta por complicaciones en su embarazo.
De acuerdo con la prensa británica, la enfermera critica a sus colegas del hospital en un trozo de papel que escribió a mano horas antes de morir. Una segunda nota hace referencia a la broma radiofónica de la cadena australiana 2Day FM y en la tercera deja instrucciones sobre su funeral. La familia está ya en posesión de una copia mecanografiada de los mensajes que la Policía encontró en la residencia del centro hospitalario y entre las pertenencias de la difunta.
Su familia no lo sabía
El parte oficial indica que Saldanha se ahorcó en un dormitorio de la residencia del Eduardo VII, donde trabajaba de lunes a viernes desde hace cuatro años. Hacía turnos de noche y la madrugada del pasado 4 fue víctima de una broma cuyo fatal desenlace nadie pudo predecir. Su familia al parecer no estaba al corriente de que era ella la enfermera que aceptó la llamada y esperaba su retorno a Bristol, como el resto de los fines de semana. Ahora aguarda los resultados definitivos de la autopsia para recuperar el cadáver y darle sepultura en India, su país de origen.
La dirección del hospital mantiene que nunca presionó ni sancionó a su empleada, sino que le apoyó en cuanto saltó el escándalo. Pero el diputado Keith Vaz, que actúa como portavoz del viudo y sus dos hijos, reclama una detallada explicación sobre todos los hechos que sucedieron desde que Saldanha atendió la falsa llamada y hasta que se descubrió su cuerpo colgando en el dormitorio. (FUENTE: EL CORREO).

miércoles, 20 de junio de 2012

Marilyn Monroe no quería morir.

Se acerca el 50 aniversario de la muerte de Marilyn Monroe, pero rara es la semana en la que la ambición rubia no sea noticia. La última surge en España y viene de la mano del televisivo psiquiatra forense José Cabrera, quien concluye en su libro 'CSI: Marilyn (Caso abierto)' que la actriz «no quería morir, de ninguna manera». Una tesis que pone en tela de juicio la versión oficial; que murió de una sobredosis de barbitúricos.
El médico se basa en el material desclasificado en 2011 por el FBI y las charlas de la artista con su psiquiatra. Los días antes de morir, asegura, «no mostraba comportamientos suicidas. Tenía proyectos». Respalda la afirmación el testamento que elaboró un año antes. Algo que no responde a las pautas típicas de los suicidas, que actúan al poco después de firmar.
Entonces, ¿qué pasó? «Mi opinión personal es que fue un accidente», responde. «Nadie la quiso. No tuvo ni padre ni madre. Había vivido en doce orfelinatos. No podía dormir». Todo esto la pudo llevar a excederse con los somníferos. Pero no con la intención de acabar con su vida, porque «era una superviviente».
Cabrera, no obstante, no descarta el asesinato. Muchos eran los peces gordos que estaban interesados en borrarla del mapa. El primero, el director del FBI, el «paranoico» J. Edgar Hoover, que en su afán de proteger EE UU la persiguió sin descanso. Su relación con John F. Kennedy y, en el momento de su fallecimiento, con el hermano de éste, Robert, hacía pensar que tenía más información de la debida. (FUENTE: EL CORREO).

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